Dicho en otras palabras, más largas y simples, además de tener cerca de 20 lugares en el mundo a los que llamé casa, entre 2011 y 2024 trabajé como Ingeniera Industrial para varias empresas multinacionales líderes en su rubro, llegando a asesorar directamente a directores y gerentes generales en temas estratégicos.
Principalmente, a través del análisis de números, noticias y tendencias, hilaba y contaba historias que permitían a los líderes entender qué estaba pasando en el mercado y tener recomendaciones estratégicas para aprovechar las oportunidades de la empresa.
Mientras avanzaba en ese camino, en 2018 un evento incómodo y explosivo marcó para mí un antes y un después. Me iba "muy bien", según mis estándares de ese momento, pero entendí que algo importante y profundo me faltaba. Había insatisfacción, autoexigencia sin límites, emociones desbordadas, y una búsqueda de sentido y propósito que ya no podía ignorar.
A raíz de esto, en 2019 decidí comenzar a estudiar para certificarme como Coach Ontológica y ahí mismo, sin esperarlo, la chispa vocacional se encendió. En 2020 seguí formándome en otras disciplinas y paulatinamente me comencé a dedicar de manera independiente a guiar personas en su desarrollo personal, o en su desarrollo humano, como me gusta llamarlo.
En ese camino, construyendo el nuevo trabajo de guía, así como los cimientos de la empresa, me transformé paso a paso mientras estudiaba y aprendía sobre diversos temas, disciplinas y herramientas: Coaching en Salud Integrativa, Ayurveda, Constelaciones familiares, Astrología, Tarot evolutivo, Canalización, Eneagrama, Terapia Gestalt, Emprendimiento, Liderazgo, Escritura creativa… y otros varios más.
Me sumergí por completo en el mundo de lo psicológico y también espiritual, de lo intuitivo y profundo, en la raíz de mis bloqueos y de la insatisfacción que sentía, y en todo lo que no me había permitido explorar cuando aún me limitaba a ser la Ingeniera racional siguiendo el camino marcado por el deber ser.
A medida que fueron pasando los años, trabajando con distintas personas, reafirmando mi vocación, experimentando, y pasando por varias etapas —incluidas algunas muy, muy difíciles— fui viendo cómo ambos caminos, el de consultora estratégica en empresas y el de guía de desarrollo humano, se iban integrando y haciendo sinergia, aunque no sin antes un profundo proceso de autoconocimiento y transformación personal.
Desde esta fusión que llamé arquitectura empresarial, guío y asesoro de manera integral a emprendedores y líderes empresariales a desarrollar sus proyectos estratégicamente con el foco en su desarrollo humano, sin perder de vista a los vitales y sabios números.
Ya sea dando los primeros pasos para diseñar un emprendimiento desde cero, o para transformar y hacer crecer un emprendimiento o empresa existente, guío de manera asertiva en el desarrollo coherente a nivel empresarial y personal a la par.
Porque no van el uno sin el otro, porque construir y liderar una empresa, sea cual sea su tamaño, requiere autoconocimiento y estrategia alineados. Porque sin alineación, no hay coherencia, sentido, ni prosperidad, así como tampoco manera de que ningún proyecto sea humanamente sostenible en el tiempo.